Seleccionar página

Los senos son sinónimos de femineidad, por esta razón, su forma y su aspecto son muy importante para las mujeres, cuando existen cambios en los senos, regularmente son causa de gran inquietud. Alguna pequeña inflamación o una alteración en su apariencia es vinculada con enfermedades malignas, como el carcinoma, cuando realmente no es así.

No todas las alteraciones en esta parte del cuerpo, corresponden a dolencias perniciosas. Existen variadas situaciones benévolas, que propician tales modificaciones, como el paso del tiempo, variaciones en la producción de hormonas y el entorno.

Sin embargo, siempre es recomendable, revisar lo que ocurre cuando se manifiestan estas transformaciones en las mamas y en su área protuberante. ¿Cuándo deben generar alarmas estos cambios? ¿Cuándo es necesario consultar al doctor? En estas líneas disertaremos al respecto.

Cambios en los senos, transformaciones que acompañan a las mujeres 

Te puede interesar 5 Beneficios del Kéfir

Durante el crecimiento se producen cambios de variada índole en el cuerpo humano, los cambios físicos son los más notables, por ejemplo, los que ocurre en los senos y los pezones de las mujeres.

En la adolescencia se manifiestan grandes alteraciones en la producción de hormonas, por lo que ocurren varios cambios en el cuerpo de las niñas, siendo uno de los más visibles, el crecimiento de las glándulas mamarias, las cuales comienzan a tener la facultad de generar leche.

Tales cambios no se detienen, acompañan a las mujeres durante toda su vida, son más visibles en la primera etapa de niñas a adolescentes, posteriormente son más lentos y se ven afectados de acuerdo al ciclo vida de la mujer.

Los cambios en los senos son comunes que ocurran en etapas claves de la vida de las damas, como ya vimos, comienzan en las niñas hasta la adolescencia y ya en la vida adulta, durante la gestación, la menopausia y la posmenopausia, aunque no es solo en estos periodos que ocurren. La menstruación y las alteraciones en el peso, son otros factores que propician los cambios en los senos.

Como ya hemos visto, las alteraciones en las gandulas mamarias, ocurren por variados motivos, las mamas pueden variar de tamaño e incluso en su aspecto, presentar inflación y dolor o tornarse muy sensibles. Veamos algunas causas comunes que originan tales modificaciones.

La menstruación

Cada 28 das ocurre regularmente el ciclo menstrual y con ello alteraciones en las mamas, estos ocurren previo o posterior al período en sí, los senos tienden a presentar hinchazón y mayor sensibilidad de la habitual.

Gestación

En esta etapa es usual el crecimiento de las mamas, preparándose para la producción de leche cuando ocurra el nacimiento del bebé, además es normal que se palpen pequeñas protuberancias benignas, aunque no es razón para alarmarse, igual es bueno consultar al médico, en las visitas periódicas que se realizan para el control prenatal.

Menopausia

Esta también es una etapa de grandes cambios hormonales y con ellos la alteración de los senos y los pezones, pueden palparse bultos y que se sienta dolor, también ocurrir la disminución de las mamas, todo esto son cambios que están dentro de lo esperado.

Terapia hormonal sustitutoria

Durante la menopausia existen terapias con hormonas que pueden hacer que las mamas se vuelvan más densas y generar falsas lecturas en las mamografías, lo que hace que las damas entren en angustias innecesarias, tu médico sabrá informarte debidamente al respecto.

Posmenopausia

Para esta etapa ya la disminución de las hormonas es significativa, esta situación produce que existan nuevos cambios en los senos en cuanto a la formar y el tamaño, así como en la pérdida de su consistencia.

¿Cuándo deben generar alarmas estos cambios en los senos?

Puede decirse que la mayoría de los cambios son inofensivos en las mamas, pero también existen otros que deben ser de cuidado, sobre todo si ocurren de manera inesperada.

Vemos algunas de estas situaciones:

Bulto sólido en el área de las mamas y la axila. Los que son esféricos, se movilizan fácilmente y tienden a ser de considerable tamaño, requieren una revisión médica prontamente.

Para otras condiciones también es recomendable consultar a un médico especialista, estos casos son:

  • Senos rojizos o con especie de caspa en la piel.
  • Cuando se pone más gruesa la piel del seno.
  • Si las mamás presentan piel semejante a las de las naranjas.
  • Dolor sin una causa evidente.
  • Alteraciones en los pezones.
  • Durante la gestación, el amamantamiento y por la edad es normal que los pezones presenten alteraciones.

Otras circunstancias también pueden generar cambios como por ejemplo variaciones del peso, intervenciones quirúrgicas y durante la menstruación. Todas estos son cambios naturales, esperados de acuerdo a las circunstancias, pero en otras condiciones es necesario acudir al doctor, veamos:

Cambio en los pezones, ¿Cuándo saber si no son normales?

Los cambios en los senos y en los pezones, no siempre son motivo de alarma, pero si deben ser considerados importantes y estar atentos cuando ocurran, pues muchas veces no se hace obvio la diferencia entre una variación habitual y una enfermedad.

Revisemos algunos casos donde lo más acertado es mostrar interés y visitar a un doctor:

  • Cuando haya vello en la zona alrededor del pezón.
  • Si detectas lesiones en la piel de los pezones.
  • Si la piel de estos, se pone gruesa.
  • Cuando el pezón cambia de color y se pone rojo o morado.
  • Cuando se presentan exudaciones y picazón en la zona del pezón.
  • La piel del pezón muestra un aspecto rugoso y con hoyuelos, similar a la piel de las naranjas.
  • Si la areola se torna rojiza y se aprecia calor en la misma.
  • Cuando los pezones que eran protuberantes, vuelven planos de manera inesperada.
  • Cuando el pezón exuda liquido o material viscoso sin estimulo aparente o de forma involuntaria.
  • Se presenta picazón repetitiva en la areola y el pezón.
  • Si el pezón presenta sensibilidad exacerbada o cuando el pezón se muestra en una posición inversa a la normal o de uno de los lados.

La importancia de la mamografía y el control periódico

La detección temprana de cualquier patología augura resultados satisfactorios para quien la padece, incluso en caso de cáncer, con las mamas, no hay excepción, de allí la vital importancia del realizar un control médico anual, además de la revisión frecuente de manera particular siguiendo los pasos para el autoexamen de mama determinados por la OMS.

Con las mamas, lo más aconsejable es realizar una mamografía cada dos años desde los 45 a los 55 años y a partir de esa edad, hacerlo anualmente, si tienes antecedentes familiares de patologías como cáncer, posiblemente el médico recomiende realizarla antes de los 45 años y con más frecuencia.

Si se presentan cambios significativos en las mamas o pezones, que te generan sospechas, lo mejor es acudir al médico de forma temprana. O también, puedes acudir a consultas preventivas, en especial cuando se celebra el día internacional contra el cáncer de mama, donde de seguro encontraras charlas, asesorías y consultas accesibles.